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¿Por qué el género es dañino para las mujeres?

octubre 01, 2018

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El género, como definimos en la entrada anterior con mayor exactitud, es una carga que tanto hombres como mujeres deben llevar encima. La abolición, según la teoría radical, es la mejor alternativa. Pero, ¿por qué? ¿Por qué es dañino el género hasta el punto de que sea mejor abolirlo que cualquier otra opción?

El género establece una jerarquía en la que los machos humanos quedan por encima que las hembras, estableciendo unos roles concretos para cada uno. El género es una herramienta social para naturalizar la dependencia a los hombres por las mujeres, asegurando de este modo, a los hombres, acceso a las labores emocionales, sexuales, domésticas y reproductivas realizadas por las mujeres. El género se trata de poder, no sobre expresión individual. Recordemos que las opresiones se basan en arrebatarle recursos al oprimido, en este caso los anteriormente mencionados. El género hace que las mujeres (y la sociedad, en general) sienta como normal que se nos arrebaten estos recursos y que se los apropien los hombres para su propio beneficio.

Es importante señalar que el género no es solo ponerse vestidos o pantalones. El género es una relación de poder donde el femenino sale perdiendo.

Resultado de imaxes para hombre con vestidoEn un mundo después del género, se dejaría a los niños (no se les forzaría) a usar vestidos, y se dejaría a las niñas (no se les forzaría) no usarlos. Aún más importante, tanto a niñas como a niños se les permitiría (no se les forzaría) a jugar con muñecas, escalar árboles, construir con Legos, hacer deportes y descubrir la tecnología, siempre que estuvieran interesados en tales actividades. A ambos se les dejaría desarrollar habilidades de liderazgo y técnicas de cooperación. Y ninguno, niña o niño, sería moldeado para auto-cosificarse o resolver sus problemas con violencia (Fuente: Maldita Radfem).

Pensemos por un momento qué pasaría en un mundo sin género. Todas las cosas que las mujeres podríamos hacer, a lo que podríamos aspirar. Podríamos acceder a los mundos de los deportes con la misma facilidad que los hombres, podríamos salir a la calle sin depilar porque no nos apetece, ayudaríamos a nuestros compañeros hombres (al igual que hacemos con las mujeres) a elegir ropa o a maquillarse. Podríamos acceder en igualdad de condiciones a los puestos directivos, o simplemente no ser criados para que nos gusten las carreras de cuidados o ciencias sociales mientras que ellos aspirarán a carreras más científicas o tecnológicas. Imaginad un mundo donde por ser mujer no se te obligue a estar en los huesos y a ser "deseable" para el ojo masculino hasta el punto de que miles de mujeres y adolescentes acaben con enfermedades tales como anorexia o bulimia. Imaginaos una sociedad que no nos critique en base a nuestro aspecto en vez de en base a nuestras capacidades. Todo esto y mil millones de cosas más es promovido por el género. 

El género impone estereotipos, cánones, objetivos vitales. El objetivo de ser mujer es encontrar el amor verdadero y formar una familia. El objetivo del hombre es conseguir un trabajo exitoso y casarse con una chica guapísima. De nuevo, en este ejemplo, la mujer busca cuidar porque posee empatía, dulzura, cariño, capacidad de cuidados, mientras que el hombre busca ser exitoso porque es agresivo, fuerte, dominante y debe conseguir poder. Porque la mujer como aspiración vital no quiere acceder al poder, sino ser sumisa ante un hombre, quien es el que debe obtenerlo.

En la siguiente entrada hablaremos sobre otro de los grandes pilares de la teoría radfem: la abolición de la prostitución, así que estad atentos.

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¿Qué es el género?

septiembre 25, 2018

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El género según el feminismo radical tiene un matiz diferente al que solemos usar habitualmente en situaciones cotidianas. Saber qué es el género apunta a la teoría y la práctica feministas y es fundamental en los debates actuales del activismo en lo relativo a la justicia social, la clase, la identidad y los privilegios.

En el día a día, “género” significa lo mismo que “sexo”, probablemente dándole un uso eufemístico para no referirnos a nuestros genitales a la hora de definirnos como mujer u hombre. Sin embargo, desde 1960 (época en la que nace el radfem) la palabra ha tomado otro significado que nos permite hacer una distinción entre ambos conceptos.

Para ponerlo simple, el sexo es todo lo referido a lo que somos biológicamente y todos sus procesos (no solo la existencia del pene o vulva, sino más allá). Es decir, tiene raíz en uno mismo, en lo que somos por naturaleza.

El género sin embargo es algo externo, algo que nos han enseñado, cedido, en base a las creencias sociales impuestas. Esto tiene que ver con la cultura, la crianza y la educación que se nos proporciona a lo largo de nuestra vida. Si bien el sexo se refiere a “lo natural”, el género es un constructo social que se crea en base a creencias de la sociedad. Es decir, los llamados “cerebros rosas” y “cerebros azules”.   

Por lo tanto, en resumidas cuentas, el género es el conjunto de normas impuestas externamente que prescriben y proscriben el comportamiento deseable a los individuos de acuerdo con características moralmente arbitrarias (Maldita Radfem, link aquí). 

Llegamos al problema del género y el motivo por el que las feministas radicales luchan por abolirlo: también representan un sistema binario de castas o jerarquía, un sistema de valoración con dos posiciones; la masculinidad por encima de la feminidad. Pongamos un ejemplo para entrar un poquito en la salsa:

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El hecho de que un ser nacido macho (en este caso, Jonathan Van Ness) utilice prendas que han sido históricamente diseñadas para la mujer no implica que su biología deje de ser la de un macho, y no por ello deja de ser menos hombre. Es el género el que asigna el uso de vestidos, bolsos y maquillaje a las mujeres. La abolición de este facilitaría a las personas que no encajen con los gustos o actitudes asignadas a ese género a sentirse más cómodos en el mundo sin necesidad ni de variar su propia identidad, ni de sentir trastornos como la disforia o incluso llegar a extremos como hormonarse o mutilarse para encajar en el sexo al que se le ha asignado el género con el que está cómodo.



Pero dado que se está quedando un post bastante extenso y queremos que el aprendizaje vaya siendo paulatino y se digiera bien toda la información, vamos a dejarlo aquí y en la siguiente entrada explicaremos más teóricamente por qué el género es tan dañino y por qué las feministas radicales desean abolirlo.